El Software Libre no se mancha



Existen dos tipos de miserables: las personas que sufren la miseria y aquellas que la generan.

La concentración del poder en el actual modelo socio-económico es tan injusta como insostenible. La privatización de la Salud Pública pervierte el derecho a una vida digna. La brecha social se profundiza, con ricos más ricos y pobres más pobres.

La codicia y el cortoplacismo del sistema están destruyendo la sociedad y el planeta. La contaminación medioambiental, la galopante deforestación y las granjas industriales son responsables del cambio climático que amenaza a las próximas generaciones.

Millones de animales son privados de su libertad y condenados al holocausto. Bebés arrancados del lecho materno destinados al matadero o encarcelados de por vida en mega granjas industriales en condiciones deplorables. Especismo y antropocentrismo inútil y despiadado, responsable de enfermedades cardiovasculares, cáncer, resistencia antibiótica y cambio climático.

Las corporaciones y sus gobiernos han encontrado herramientas formidables para el adoctrinamiento y vigilancia de masas. Similar a los medios de comunicación tradicionales, pero con métodos de control mucho más sofisticados que anestesian, hipnotizan y anulan el pensamiento crítico de los individuos.

Es imperativo retomar el control de nuestra libertad y dignidad, como individuos y como sociedad. La educación y el activismo social son clave para restaurarlos, y el Software Libre nos ofrece una magnífica vía para llevarlo a cabo.

El Software Libre representa lo contrario al modelo neoliberal. Entre sus fines está desarrollar comunidades, generar conocimiento y compartir recursos. Pero si queremos tener éxito, debemos afrontar y abrir un espacio para la discusión sobre las amenazas y riesgos existentes dentro y fuera de la comunidad.

En los últimos años hay un intento de desprestigiar el movimiento de Software Libre, principalmente por dos actores: La corporación del software propietario y núcleos de desarrolladores sin ética. Que la corporación y el software propietario intente dañar al Software Libre está dentro de lo esperado. Lo que requiere especial atención es el efecto deletéreo ocasionado por especuladores inescrupulosos infiltrados en la comunidad. El factor común de ambos actores es una lectura egoísta y retorcida de la libertad.

Según Richard Stallman, para que un proyecto sea Software Libre debe cumplir las cuatro libertades. Libertad para usar, estudiar, distribuir y mejorar el código. Estas “cuatro libertades” invitan a la colaboración y a construir comunidades alrededor del proyecto.

En el Software libre prevalece el sentido de libertad colectiva . La esfera colectiva tiene prioridad sobre la esfera individual. Por supuesto, el escenario ideal es que ambas libertades coexistan y se retroalimenten. Cuando la libertad individual coarta o anula la libertad colectiva, entonces no es Software Libre, aunque cumpla las cuatro libertades.

La laxitud del Software Libre está concebida para potenciar el espíritu comunitario y colaborativo. Desgraciadamente, esta flexibilidad ha permitido que se infiltren individuos y empresas miserables. Estos impostores tienen por objetivo engañar y apresar a la comunidad con sus malévolos cantos de sirena (Stallman lo denomina “Free bait” o “el anzuelo de la libertad”).

Por ejemplo, hay quienes que, con nocturnidad y alevosía, sin previo aviso ni argumentos, se apropian, copian o bifurcan un proyecto de software libre activo. No han roto ninguna de las cuatro libertades, pero sus acciones los convierten en unos miserables que perjudican y traicionan a la comunidad.

A esos individuos les pido que mantengan sus sucias manos fuera de la comunidad, porque el Software Libre no se mancha.

La filosofía del Software Libre tiene mucho más de Libre que de Software. Cuando pensemos sobre Software Libre, pensemos en Software que ofrece Libertad. El software sólo es el medio para alcanzar la libertad.

En lo personal, adopté la filosofía del Software Libre como estudiante de ingeniería informática a principio de los años noventa. Actualmente, pasados veinticinco años, el Software Libre me ha permitido participar en muchos proyectos sociales y concretar principios de Medicina Social en instituciones de salud alrededor del mundo con el proyecto GNU Health.

Necesitamos avanzar, y para ello es fundamental que los gobiernos, organizaciones multilaterales y ONGs adopten el Software Libre. Las administraciones públicas que usan software privativo entran en una contradicción. Un bien público nunca puede estar en manos privadas. Pidamos a los partidos políticos que incluyan el Software Libre en la administración pública, y podremos ver su compromiso social.

El Software Libre enseña, sana y hace pueblos soberanos. Permite generar un modelo económico sostenible, donde personas y empresas pueden colaborar con sus servicios, generando un medio digno y ético de vida. Hoy no hay ningún motivo para usar software privativo.

Cada línea de Software Libre codifica comunidad, democracia y dignidad. Codifica justicia social y un futuro mejor para las próximas generaciones y nuestro planeta.

Es tu elección.

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